
Espacios compartidos donde mostramos los momentos más dulces y tiernos de nuestros pequeños junto a sus nuevas y amorosas familias.
En este espacio compartimos las experiencias más únicas que hemos creado junto a nuestros tutores. Aquí encontrarás fotos y videos de peticiones especiales realizadas con dedicación, cariño y atención a cada detalle, así como ideas de lo que podemos preparar para futuras familias. Cada solicitud es una oportunidad para hacer algo verdaderamente especial, porque entendemos que cada historia y cada maltés merecen su momento. Pero antes…
Regalar un perro puede parecer un gesto bonito, incluso emocionante. Pero detrás de ese impulso hay una realidad que demasiadas veces se ignora: un perro no es un objeto, ni un detalle, ni una sorpresa. Es un ser vivo que dependerá por completo de la persona que lo reciba durante toda su vida. Y esa vida puede durar más de quince años.
Ofrecer un animal sin haber hablado antes con quien lo va a recibir es, en esencia, traspasarle una responsabilidad enorme sin preguntarle si está preparad@ para asumirla. No se trata solo de si “le gustan los perros”, sino de si está en el momento adecuado, si tiene estabilidad, tiempo, recursos, salud emocional y económica para sostener el compromiso diario que implica cuidar a un perro.
Un perro no puede devolverse como un regalo que no encaja. No puede apagarse, guardarse o dejarse para más tarde. Un perro exige presencia, constancia, paciencia, educación, atención veterinaria, rutinas, límites y afecto todos los días de su vida. Obligar a alguien a asumir eso sin haberlo elegido es injusto para la persona… y devastador para el animal.
Y cuando el receptor del “regalo” es un niño, la situación es aún más delicada. Los niños pueden amar a los animales, pueden disfrutar de su compañía, pueden aprender valores maravillosos junto a ellos. Pero no están capacitados para asumir la responsabilidad real de un perro. No tienen la madurez, la constancia ni la autonomía necesarias. La responsabilidad recae siempre —sin excepción— en el adulto: el tutor legal, el responsable del hogar, la persona que tomará las decisiones importantes y que deberá responder ante cualquier necesidad del animal.
Por eso, regalar un perro a un niño es, en realidad, regalarle un perro a un adulto, aunque no se diga en voz alta.
Un perro no debe llegar a una casa por sorpresa. Debe llegar por decisión consciente, consensuada y meditada. Debe llegar porque la persona que lo recibirá lo quiere, lo espera y está preparada para cuidarlo.
La verdadera muestra de amor hacia un animal no es regalarlo. Es asegurarse de que, si llega a una familia, lo haga en las mejores condiciones posibles, con compromiso, con responsabilidad y con la certeza de que será querido y atendido durante toda su vida.

El desarrollo de proyectos familiares constituye una estrategia pedagógica que favorece la convivencia, el aprendizaje colaborativo y el fortalecimiento de los vínculos afectivos entre adultos y niños. En el presente módulo, Proyectos Manuales familiares para niños, se presentan diversas actividades manuales de fácil ejecución que pueden realizarse en compañía de un adulto, con diferentes niveles de dificultad, utilizando materiales accesibles y orientados tanto al entretenimiento como al bienestar del perro en el hogar. Estas propuestas no solo promueven la creatividad y la responsabilidad compartida, sino que también ofrecen oportunidades significativas para que los niños interactúen con sus padres en torno a un objetivo común y sin pantallas, fortaleciendo así la dinámica familiar y fomentando experiencias de cuidado, juego y cooperación.


Crear un juguete dispensador de premios usando una botella de plástico limpia, cinta adhesiva y croquetas. El perro deberá mover la botella para que caigan las recompensas.
Hacer una alfombra olfativa usando una base de goma (o cartón duro) y tiras de tela, donde se esconden premios para que el perro los busque con el olfato.
Diseñar una cama acolchada usando una caja de cartón resistente o un cajón de madera, forrada con mantas o ropa vieja limpia, decorada por los niños.
Construir un colgador de pared para correas y collares usando una tabla de madera, ganchos y pintura, donde los niños decoran con dibujos de huellas, huesos, etc.
Crear un rompecabezas olfativo con una caja de cartón y varios tubos de cartón (de papel higiénico), donde se esconden premios que el perro debe encontrar.
Diseñar un póster familiar con normas básicas de cuidado (agua fresca, paseos, juego, respeto), escrito y decorado por los niños, para colgar en casa.
Hacer un juguete de cuerda trenzada usando vaqueros viejos, para juegos de tirar y traer, reforzando el vínculo y el ejercicio del perro. Secuencia de imágenes paso a paso para fabricar un juguete de cuerda para perro con botas de pantalones vaqueros viejos, mostrando corte de la tela, trenzado, nudos finales y juego con el perro.” con una madre asiatica ayudando a su hija a elaborarlo.
Crear una estructura de entrenamiento de los sentidos del cachorro y que también puede ser útil en edad adulta, con tubos PVC blancos, juguetes de preferencia, elementos emisores de sonidos a chocar o moverse.